El discurso encarnado o el sometimiento

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¿Cómo desenredar la trama urdida tras los fenómenos que se nos muestran? Sí, no los que aparecen por causas propias, sino los tendenciosamente acontecidos, por esa urdimbre gelatinosa que se adhiere a nuestra mente espesando los receptores de las neuronas. Ante semejante asechanza restamos enmarañados en una red sólida, ya que su fortaleza no reside en su trabado de mallas; antes bien, en su invisibilidad, su sutileza y nuestra ocular distorsión de las sinapsis frustradas.

¿Cómo ver en la oscura caverna más que las sombras platónicas que nos conducen al engaño? La sospecha nos puede volcar a la indagación voraz de los hilos tejidos, pero será difícil alcanzar algo más que una duda razonable, cuando cuanto sucede está gestado a largo plazo con sibilina habilidad. Y nuestra mente turbia, sumida en una neblina indisoluble que no nos deja ver, quizás más que destellos que parecen delirios paranoicos de individuos temerosos.

Nutrirnos de diversidad de hipótesis, para poseer materia sobre la que desmenuzar el entramado, puede resultar útil o, acaso, un caos delineado de lo utópico al derrotismo, de lo deseable a lo posible. Y, en ese vaivén el sistema, continua su tarea de difundir la confusión y transformarnos en objeto cosificados y homogéneos. No nos liberarán las palabras, sino la acción como síntesis de lo dicho/hecho, una praxis deliberada que se hace patente en su real-ización como lo teórico-empírico.

La fortaleza del hacer reflexionado, pero que sin la acción resta diseminado como palabras arrostradas como hojas secas por el viento.

Plural: 10 comentarios en “El discurso encarnado o el sometimiento”

  1. Brillante descripción de la actualidad! Ana; que puedo decirte a ti, siendo un hombre común, entre otros tantos. Pero solo me basto de pasada leer un periódico de ultraderecha, ya que bien sabes que aquí como en la mayoría de los países, existe una calle del medio en donde nadie se junta. Pero vuelvo al periódico, donde en primera plana se dice que el ex presidente Donald Trump -según informaciones fidedignas, ya derrotado por el “demócrata” Biden, con quien debería estar realizando, la transición de entrega del gobierno- , dio ordenes al Pentágono de atacar a Irán, fundamentando que el país persa representa un riesgo atómico (¿?) . Las actitudes de Trump no son novedad alguna, ya que es un mitómano serial y carente en lo absoluto de conciencia moral. Ahora en su propio partido; hay republicanos que intentan convencerlo que es la peor de las ideas; como revancha por no aceptar la derrota. Bravuconadas que ya tuvo no solo con Irán; Corea del Norte,; Venezuela; Cuba; sus socios de la Unión Europea, entre otros. Padece lamentablemente un trastorno mental profundo; que nadie se atreve a rebelar. Por ello; cierro diciendo que tu entrada, es el fiel relato de lo inesperado, en este caótico mundo en que nos encontramos. Un cálido saludo.

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    1. Curioso que el único presidente de los EEUU en mucho tiempo que no ha montado ninguna guerra, que incluso se ha acercado a quienes son en teoría “enemigos” de los EEUU sea tratado con un peligro para la humanidad, cuando su antecesor, ese hombre de premio Nobel de la Paz, permitió cuando no alentó unas cuantas barbaridades que, por ser -supongo- de izquierdas cayeron incluso graciosas. ¡Ay, la ultraderecha!
      “¿Cómo ver en la oscura caverna más que las sombras platónicas que nos conducen al engaño?”. Y así seguimos, persiguiendo fantasmas…

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  2. “… Y, en ese vaivén el sistema, continua su tarea de difundir la confusión y transformarnos en objeto cosificados y homogéneos…”

    Creo que “el sistema” no necesita hacer gran cosa, ni mostrarse como el mejor prestidigitador de la historia para que nosotros mismos nos cosifiquemos y hagamos uno dentro de la unidad universal de la estupidez colectiva. Nunca otra generación tuvo la facilidad y medios para liberarse de cualquier cadena, trama o urdimbre gelatinosa impuesta por sistema gubernamental alguno, sea este visible o invisible, y aún así, en vez de agradecer a Prometeo que nos hiciera entrega del “fuego de los dioses” lo hemos denunciado ante estos. Poco frío pasamos para lo que estamos mereciendo.

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