Presente

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No hay porqué declinar el uso de los resortes que nos restan para sobrevivir. Acaso la tersura suave de una palabra, que se no antoja caricia, dádiva de afecto, nos rescate un instante de la oscuridad.

Y no porque esa intermitencia nos desplace del nihilismo. Seríamos simples monos,si así fuese, pero no nihilistas; sino porque vivir tal vez no sea más que la intensidad del eterno presente, que liberado de la necesidad de sentido, se torna en el único  sentido.

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