Su objetivo prioritario era encontrar un video juego para convertirse en su avatar y abandonar esta incomprensible realidad por la que se sentía superado, abatido y sin ningún aliciente, adentrándose en otra que se fundamentase en reglas claras y siempre aplicables, sobre todo para saber a qué atenerse. Con este propósito entró en una tienda
Categoría: Relatos y otros
Acostumbramos a expresar alegría cuando la consecución de otro os parece meritoria. Sin embargo, de esta manifestación suelen pender ciertas reservas: envidia, y por ella menosprecio, formalismos, hipocresías. Únicamente de quienes brota una jovialidad profunda, y si es profunda es dionisiaca, se manifiesta encarnada en el cuerpo del otro que embriagado de la alegría que
El terror -relato sobre lo que puede estar sucediendo en cualquier lugar en guerra- Escrito en 2019.
Agazapado, entrelazando sus miembros periféricos como un infante que se escurre entre su propia oscuridad para dejar de estar, se mantuvo durante horas, casi sin respirar; su deseo era abandonar esa presencia que lo delataba y lo tornaba diana de dardos envenenados. En un rincón, recubierto de penumbras, creía hallarse indemne, protegido por inexistente y,
Su cabeza estaba henchida de algoritmos perturbadores. Llevaba horas incontables sentado frente a esa pantalla, que empezaba a espejearle. Los pseudocódigos iban paulatinamente perdiendo su significado estricto y se metamorfoseaban en reflejos y sombras huidizas que nada parecían indicarle sobre el lenguaje de programación. Los diagramas de flujo eran, ahora, planos de un gran edificio
Tan a la moda estaba que se hallaba en el abismo de la depresión y la ansiedad. Su cuerpo era un temblor infinito que percutía alrededor y alteraba la armonía ausente de su entorno. Abrumado por su modo de ser, por muy abundante que fuese, se sentía único, singular y aislado. Con tal de superar
Su cabeza estaba henchida de algoritmos perturbadores. Llevaba horas incontables sentado frente a esa pantalla, que empezaba a espejearle. Los pseudocódigos iban paulatinamente perdiendo su significado estricto y se metamorfoseaban en reflejos y sombras huidizas que nada parecían indicarle sobre el lenguaje de programación. Los diagramas de flujo eran, ahora, planos de un gran edificio
Últimamente, por razones que no vienen al caso, salgo a menudo a la terraza. Es un cuarto piso desde el que se divisa un parque de lujo. Me apoyo en la barandilla y observo los distintos momentos del día -inclusive, a veces, la noche-. El amanecer convoca a una diversidad de perros con sus cuidadores
Veo, atemorizada, cómo planean murciélagos sobre mi cabeza. Siento miedo de que alguno enrede sus garras en mi cabello y me arrastre millas, sin que las fuerzas me lleguen para zafarme de él. Son una clara advertencia de que lo interior se ha exteriorizado y se ha convertido en delirio persecutorio. Todos tenemos algo pendiente,
Repta el silenci des del teu silenci I així l’espai de tu mateix que guanyis serà lliure de tota servitud. Només l’íntim combat es justifica perquè d’ell en pervé força i misteri. Tot és excés en el mudar dels homes i al capdavall descobrim amb sorpresa que, fet i fet, l’essencial s’amaga rere el gest
Ya no deseo la muerte. Se disipó ese impulso «tanático» que ha sido mi más fiel compañía, esa que me llevaba paradójicamente a no matarme, por saber que podía hacerlo -como decía Cioran-. Hay quien dice que el deseo nunca se extingue, sino que cambia de objeto. Personalmente, dudo que el deseo de morir no









