Escribir en el olvido

Aquel que escribe desde las entrañas, asume una existencia de honda soledad, que le otorga el privilegio de una introspección que cabalmente se resiste. Sin embargo, no hay acceso al tuétano de nuestro yo sin sostener ese difícil existir en el olvido, encarando el reflejo de quién somos y para qué.

Saudade

La melancolía latente, casi estructural, remite a la pérdida de algo amado que, siendo primario en su origen, constituía la sustancia de nuestro estar y existir. Así, el ánimo taciturno resurge, cansinamente, para recordarnos de dónde procedemos y cómo aumentamos las carencias mientras evolucionamos hacia el fin.

Separación

Nos atenaza el vértigo generado por la separación. Esa marcha ineludible pactada, implícitamente, de antemano. Porque habiendo partido hacia ningún lugar propio, culebrean nuestras entrañas al pensar quién nos añora y ansía regresarnos. Si nadie se siente morir tras nuestra marcha, para quién existimos y quién dará cuenta de nosotros en la despedida final, durante [...]