Etiqueta: Muerte

Morir de éxito

Quien cree morir de éxito, o se regocija en el espejismo de su hazaña o bien vislumbra la cumbre del abismo hacia el que se precipita. La expresión –utilizada a menudo en el ámbito empresarial- presupone que hay una culminación, una cumbre, un máximo al que puede llegarse; una vez allí, acaso debieran preguntarse en

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Vida, muerte y perdón

El fino filo sedoso que une vida y muerte debería conducirnos a la certeza de que aquello que postergue hoy, quizás no pueda ser zanjado mañana. Porque la ligereza que tenuemente vincula nuestra condición de ser puede diluirse abruptamente, sin previo aviso; como se despluman las aves mudando su plumaje, sin que en nuestro caso

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La paradoja de triunfar fracasando

Fracasar es parecido a morirse: te libera tanto como morirte, solo que te deja la conciencia necesaria para disfrutar de esa liviandad, de esa falta de necesidad que tienen los muertos. Y te da la posibilidad de estirar hasta lo indecible tus últimas palabras. (…)Quizá deba llevar la coherencia de la frase hasta su fin

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Insomnes

El insomne es como un vagabundo sin lugar, ni tiempo, quebrando los ritmos establecidos y ortodoxos. Su mente no gestiona la necesidad de lo externo, sino la vivacidad de las ansiedades que se desprenden de la ignorancia que le atemoriza. Los requiebros que forzadamente dibuja con el cuerpo, para catarsis del alma, al repensar inquietantemente

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La extraña condición

Somos, existiendo, sin saber cómo sostener esta extraña condición,  en la que nos concebimos a zarpazos ondulantes, no alcanzando nunca un saber estar sereno. Y así culebreamos por el árido desierto de la ignorancia, con el sentimiento de no poder, verbalizándolo, pero siguiendo, a pesar de ser nosotros los que susurramos agónicamente no poder –como

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¿Hay “infierno”?

¿Hay infierno? Las vida que se despliegan en condiciones siempre adversas e inhumanas, a las que les sobrevienen, como losas gigantes, aconteceres que parecen tener entidad propia y les azotan sin miramiento, ni piedad alguna, durante años, a veces tantos como la vida misma, están habitando un infierno riguroso y único. Pero también, aquellas vidas

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