Autor: Ana de Lacalle

Hartura

La hartura genera protuberancias por toda la superficie de mi cuerpo. Percibo masa excedente acumulada en las caderas, el torso. Las extremidades se asemejan a morcillas carentes de tono violáceo, que me indica que la mutación de mi físico no responde a una precipitación desde una altura desmedida y su posterior caída. Soy una amalgama

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Fusilamientos

Ensamblados en un muro, como la robusta madera inerte, se hallan los rostros de los que van a morir, el cuerpo tiritando víctima de sus descargas neuronales que han enloquecido, entre la contradicción de provocar la reactivación motora de los miembros o la parálisis prudente de estos, por si en el último microsegundo los verdugos

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LA SENTENCIA,…

Cuando el ejercicio de la política constituye el problema, y no la solución, es que algo esencial se ha resquebrajado en las idealizadas democracias liberales. Primero, porque no pueden ser plenamente liberales –las democracias- sin ser injustas social y económicamente, por eso de hecho en muchos países la intervención del Estado es evidente. Segundo, porque

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La destreza en el uso del lenguaje

El uso del lenguaje para transmitir un determinado estado emocional es un reto ante el que la mayoría de escritores naufragan.  Una única palabra resulta insuficiente, por ejemplo, para recrear la tristeza porque esta adquiere matices, intensidades, tonos y peculiaridades en cada individuo que la convierten simultáneamente en universal y encarecidamente particular, propia y singular.

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Impotencia y rabia

La impotencia es una de las heridas del hombre moderno que genera una rabia incisiva contra un ente abstracto y difuso que es el denominado sistema. Porque, constatadas determinadas regularidades que dinamizan y permiten subsistir y desarrollarse a la referida y pesada estructura económico-social, el individuo se siente inmerso y naufragado en un gigantesco océano

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¿Sirve de algo un día Internacional de la Salud Mental? -o cualquier otro-

Ayer me abordó por la calle una señora llorando que decía estar perdida, aunque constaté que se hallaba atrapada en un baño de angustia que la desorientaba. Era bajita y rechoncha. Su aspecto desaliñado, pelo descuidado, vestimenta que cumplía únicamente su función, sin ningún cuidado estético ni ornamento. Estábamos en un barrio de la zona

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