Desde la torpeza, el desacierto o el desgarro se acumulan un acervo nada deseable de experiencias desbordantes que cabe metabolizar. La tenacidad, la voluntad de resistir y un supino esfuerzo son las herramientas internes con las que cuenta el inerme desesperanzado. La apariencia aventura el fracaso, pero nunca fue fiable por sí misma, ya que la vida brota a menudo bajo la piedra más inhóspita.
Resistir
Etiquetas: Vida
Publicado por Ana de Lacalle
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