Sra. Ada Colau:
Me dirijo a usted con la voluntad de buscar posiciones por parte de nuestros políticos, realistas, aplicables, y coherentes. Ya lo hice, no hace mucho al Sr. Carles Puigdemont, pero lamentablemente no obtuve respuesta –seguramente porque no procedían mis consideraciones- o porque este principio de curso ha estado algo “liado”.
Entiendo que desde que usted asumió la alcaldía de Barcelona sus posiciones, en un momento político altamente complejo, han ido zigzagueando en diversidad de asuntos de interés público. Se supone que debería argumentar esta afirmación, pero mi intención es ser lo más breve posible y como usted ya sabe que en este Estado, país,…el cedazo de la hemeroteca no lo supera ni dios, y por tanto no voy a detenerme a evidenciar cuestiones que cualquiera puede, si tiene interés, comprobar por sí mismo, ya que no es mi pretensión hacer una “quema pública” de usted, ni de nadie –aunque tendría muchos candidatos previos-
Yendo al motivo principal de mi carta, me parece que como alcaldesa de Barcelona usted no puede adoptar ante sus ciudadanos la postura de “No en mi nombre: ni DUI-Ni 155”. En primer lugar porque ostenta un cargo público que no está llamado a la reivindicación popular, sino a atender, gestionar y solucionar problemas de la vida social y económica de los barceloneses, y en ese aspecto tiene Sra. Colau muchos temas pendientes –las mafias de la drogadicción y la víctimas de ella que tienen tomado el barrio del Raval, cuyos vecinos han tenido que organizarse para evitar que ocupen sus edificios, los servicios sociales que dependen del Ayuntamiento de los que rara vez tenemos noticia, el problema de los pisos turísticos y del encaje del turismo en Barcelona, la impunidad con la que los servicios metropolitanos paralizan la ciudad dejando a los ciudadanos mermados de forma grave sin transporte público,…- Pero, además de su cometido principal como alcaldesa, desearía recordarle que no ha habido una postura más ambigua y cambiante respecto al referéndum del 1 de octubre que la suya, para acabar votando y custodiando un colegio electoral cuya actividad estaba orientada a la celebración del pleno parlamentario que ha proclamado la DUI. A ver si lo entiendo, ¿usted fue a votar, lo que sea en un referéndum que tenía como objetivo, porque así lo decía la ley que lo regulaba, la declaración de independencia, que aunque no constase por lógica interna era unilateral, y ahora dice que NO EN SU NOMBRE? Usted, y ya me disculpará, de qué va. Me parece que le gusta mucho quedar bien con todo el mundo, y le cuesta mucho más asumir el desgaste político que tiene ser la alcaldesa de una ciudad tan importante en Europa como Barcelona. Creo, sinceramente que la supera.
Sabe qué pasa, que no me empeño en buscar incoherencias en los otros –como alguna vez me han dicho- es lo que aprendí de la Filosofía que creo que tenemos en común –al menos en parte- Y de la primera que detecto incongruencias es de mí misma, que es el punto de partida del coraje y el primer reto al que debe enfrentarse la mujer de hoy, para elevarse fortalecida en una sociedad que sigue menospreciándola. Pero para empoderarnos, necesitamos –luchamos a contracorriente- ser más veraces, más coherentes, más tolerantes pero no pusilánimes, más auténticas que ellos. Y, siento decirle que los modelos de políticas que han florecido desde que tenemos democracia en este país no ha estado a la altura delas circunstancias. Ni que decir, que la que suscribe esto hubiera sido expulsada de cualquier partido a los pocos meses porque no hubiera tolerado la retórica sofista de la política. Por eso me dedico como ciudadana a ejercer, hace años más activamente, hoy desde una actividad más sosegada la participación crítica en este mundo que se nos cae encima como una losa.
