Muchas personas ejercen su profesión con vocación –aunque haya caído en desuso- generosidad y honradez, y qué lástima que no sean tratados laboralmente como se merecen, y ojalá otros merecieran ser tratados así.
Lo cual no excluye que el maltrato generalizado a los trabajadores desde la reforma laboral, la “crisis” que pagaron los de siempre, y la pérdida progresiva de derechos, sea desmotivadora por definición.
