El vacío interior.

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Gracias a Yoica A.C. ( https://yoica.com/) -es un espacio de difusión y transmisión psicoanalítica que posibilita el encuentro con múltiples enfoques, corrientes y escuelas dentro del campo, apostando al diálogo y discusión sobre su práctica y teoría- todos los interesados en profundizar en una diversidad de aspectos sobre lo humano, tenemos la oportunidad de participar y aprender de especialistas psicoanalíticos, a través de la red y gratuitamente. Es cierto que, la sociedad nos inocula una cierta idea de que lo que no vale dinero, no vale la pena; sin embargo, muchos superando esta falacia nos nutrimos de muchos de los vídeos que ponen a nuestra disposición a través de su canal de YouTube. Si entráis en la web veréis que además ofrecen cursos y atención clínica.

Bien, pues la suscribiente del texto, acostumbra a visualizar los vídeos que más le interesan -sería casi imposible verlos todos- y entre ellos hay uno titulado «Los malestares del vacío. Pensamientos psicoanalíticos para la práctica contemporánea», que es la presentación del libro del mismo título por parte de cuatro de sus autores: Hugo Toro, Denís Paz, Carla Chacón y Guadalupe Vázquez En realidad el resultado es asistir a una conferencia a cuatro manos sobre qué es eso del vacío, que aparece en la práctica clínica, y cómo puede ser abordado. Os animo a que lo veáis.

Algo que despertó especialmente mi atención fue una aseveración hecha por Denís Paz: “Cómo crecer si no hay falta”. La carencia es lo que moviliza nuestros recursos desarrollándolos más y, en este sentido, creciendo. Cierto que esta falta puede tener matices: desde una carencia necesaria, hasta consistir en un hueco abisal en el que se hunde el sujeto y del que no siente poder salir por sí mismo. Esta última circunstancia sería la aludida cuando hablan de un vacío que perfora lo que podría sustentar al individuo y lo deja roto y fragmentado, sin recursos para erigirse como un humano que ha asumido su propia medida.

Aunque todos estamos algo fragmentados, si este conjunto de elemento aislados pierde toda conexión, el dolor que emerge es de tal magnitud que puede hacerse insoportable. Aquí una terapia psicoanalítica, no necesariamente un análisis, puede ayudar al sujeto a obtener cierta reparación del daño que ha padecido, pero, eso sí, es un proceso en el que el sujeto debe participar activamente, a veces con dolor, ya que la transformación se produce en su interior, y esto no está en manos exclusivamente del terapeuta, sino de una colaboración mediante la que el sujeto que acude a terapia va entendiendo e identificando qué le produce ese dolor que siente y cómo tiene la libertad de modificar su reacción o actitud ante él. Es un proceso duro, y ahí sí que el terapeuta debe hacer de sostén para evitar que el sujeto se sienta desbordado. Comentaba, en un momento del diálogo, Carla Chacón, que hay pacientes que se sitúan ante el terapeuta como exigiendo: “estoy sufriendo, haz algo”. Ojalá esto funcionara así, pero para que un agujero hondo sea llenado de “algo” la voluntad, tenacidad y el querer del paciente son imprescindibles. Es como si nos rompiésemos una pierna y exigiéramos que nos la curaran sin sentir nada de dolor. Toda reparación duele, crecer duele y, en definitiva, vivir duele. Algo fundamental es que en ese proceso de transformación y de construcción del sí mismo, el sujeto reciba ayuda para desarrollar la habilidad de identificar y disfrutar del aspecto más benévolo que tiene la vida, porque en ese vacío en el que se siente esta capacidad ha quedado atrofiada.

Bien, sin más, os dejo el vídeo y deseo que sirva para bien a algunos de vosotros.

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