Ayer Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión europea, alertó a todos los ciudadanos europeos de que debían estar preparados ante un posible ataque armado, una catástrofe climática u otros “imprevistos”. Esta preparación consiste en tener víveres para poder mantenerse al menos tres días sin salir de sus casas y, además, un botiquín con medicamentos.
Cuando leí la noticia lo primero que sentí fue una perplejidad, confusión y dificultad para saber si estaba en fase de vigilia o sueño -a lo cartesiano-. Si nos paramos a analizar la cuestión podemos hallar varios motivos que la condujeran a hacer estas declaraciones: el primero, crear un cierto estado de prevención para que los ciudadanos asuman la necesidad de rearmarse, sea como sea, por parte de la Unión Europea. El segundo motivo que halla algún riesgo real que desconocemos. Y, por último, el tercero que, si los dos anteriores no son veraces, sus declaraciones me resultan de una irresponsabilidad política supina.
Esta recomendación no la ha hecho el vecino paranoico, sino la presidenta de la Comisión Europea, con lo que podría dar lugar a un cierto estado de pánico generalizado que llevase a los ciudadanos a acopiar alimentos, medicamentos y cuanto se les ocurriese. De momento no parece que haya tenido consecuencias inmediatas, lo cual me lleva a pensar que la gente hastiada y saturada no atiende a lo que los políticos dicen, porque su percepción es la desconfianza total.
Lo cierto es que sea cuál sea la intención de estas declaraciones me parecen inoportunas, ya que o habla con total transparencia, o se abstiene de lanzar mensajes para manipular a los ciudadanos, y que estos abracen con gusto que el rearme bien vale menguar el estado del bienestar. La situación global de incertidumbre y de que cualquier acontecimiento es posible, deja al ciudadano de buen vivir a la intemperie, y quizás sea porque aceptamos que vivimos muy bien y sentimos una impotencia total, que nos aferramos al instante a la espera de que venga lo que sea. Cuando llegue el momento ya lo afrontaremos, ya que somos conscientes de que sea lo que sea, si algún grupo de políticos lo saben, no van a desvelarlo

Yo no lo veo como expresas. Tal y como está el mundo, es obvio que estamos en riesgo. A mí no me pareció cínica ni información desproporcionada. Sin duda alguna, hay un riesgo.
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En mi opinión, como dirigentes, ¿no deberían estar trabajando e intentando que estos peligros de los cuales parecen prevenirnos disminuyan? Pues como que no lo veo…
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