En el prólogo dice Ricardo Espinoza Lolas -Catedrático de Filosofía contemporánea de la Universidad Pontificia de Valparaíso-.
Este Libro en sus capítulos y apartados, muy bien escritos, va generando un movimiento en sus análisis, ya en su escritura como en el lector que se sumerge en ellos, que es lo propio de toda filosofía crítica negativa que busca dar con las causas prístinas que originan los problemas actuales (en el caso del Libro esa falta radical de todo otro en el interior mismo del humano), sin caer en clichés, en consignas, sin ser una filosofía edificante de estantería de supermercado y sin ser otra filosofía más de la inmediatez que busca al lector neurótico clásico para “venderle” alguna solución fácil en el mercado de las
teorías de filosofía(…) . El trazo filosófico pensante de Ana de Lacalle es un trazo que quiere ser algo y no ser mera nada inmediata y chapuza, como lo mienta el subtítulo del Libro: Antes de que agonice y solo sea silencio.
Esta presentación de la obra reconoce la voluntad desmanteladora de los falsos relatos-heredera de Nietzsche, por ejemplo- y la de buscar nuevos vericuetos por lo que, a pesar de todo seguir hallando que la vida es existir dignamente con y entre los otros, por el contrario, no somos nada.

