Indiferencia/estoicismo.

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No somos ingenuos, nos hacemos los ingenuos como mecanismo de defensa. Ante la dolorosa constatación de cómo funcionamos la gran mayoría en este mundo -cobardía, ponernos a salvo, callar para protegernos, …- solo cabe hacer elogio de la ignorancia como justificación de nuestra actitud.  Sin ésta, no podríamos mirarnos al espejo sin ver la imagen de un monstruo temeroso, quedaríamos a merced de la opinión ajena, es decir del juicio de los que hacen los mismo por lo que se nos juzga a nosotros, y, lo que puede ser a la postre peor, expuestos a nuestra conciencia sabiendo que no hay legitimación posible de nuestra indiferencia.

De ahí que, cabría analizar muy bien el porqué hoy el estoicismo está en auge, como una postura filosófica y vital que nos lleva a “vivir mejor”. Hemos sustituido un hedonismo basura -muy mal entendido, propio de quien nunca leyó a Epicuro- por un estoicismo que se nos muestra adaptado al contexto actual, como la “salida” perfecta para no sufrir, y encima hacer alarde de que sostenemos una actitud filosófica. Supongo que propio de quien no leyó a Zenón, ni tal vez parcialmente a Séneca y se cobijó también en una postura cómoda. Recomiendo la lectura, tanto de alguna biografía de Séneca, como de sus obras, ya que palpar directamente lo que sostiene un autor no tiene nada que ver con la vulgarización o divulgación que de él se hace por intereses.

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