ANA LACALLE FERNÁNDEZ SOBRE ITINERARIO DE LA HERIDA. LA OBRA SE PRESENTA A CARGO DE Rocío Biedma, EL 15 DE ENERO A LAS 18:30 HORAS EN LA BIBLIOTECA LITERARIA GIENNENSE
¡Gracias, Ana! ¡Tus sentires no hacen si no comprometerme más con la Literatura, y su fragante y arduo universo!
«Porque lo que late tras los versos de este poeta es la esperanza hecha voluntad de mejorar, a sí mismo, al mundo. A pesar de los que traicionan porque su lema es: “La moral no existe. Existe llegar. No importa cómo”. Y frente a éstos Arístides prosigue su canto al amor, que es elección frente al egoísmo. Mas, como cualquier itinerario vital, que es un deambular por la herida, Naranjo decae en su utopía, su sed de amor esparcida. Y a ese flaquear le sigue una revitalización que anida en sus entrañas y que expresa magistralmente en un par de versos:
“Lo útil de ir desnudo por la luz es la capacidad de discernimiento.”
Porque ir desnudo, como asevera más adelante, es ser un Ulises sin sirenas, exento del imperio de lo aparente; para desplegar la capacidad de discernir, desprendiéndose de la hipocresía, la impostura y los mandatos sociales que nos conforman —incluido el trabajo cosificado—. Solo así, despega desde la tierra con la gratitud de lo recibido y el poeta es capaz de volar y amar hasta la extenuación.
Estamos ante un recorrido vacilante pero firme por el que nos conduce Arístides Naranjo: del dolor más intenso al cántico de la esperanza fructífera, del masticar el vacío a degustar lo imposible, del amor infinito al desamor que no es más que ruptura. Estas aparentes dicotomías no resultan serlo y mediante imágenes, metáforas que se van hilando a lo largo de la obra nos apercibimos que solo el poeta es capaz de transmitir lo inefable.
«Itinerario de la herida» es el periplo del alma de Arístides Naranjo, en cuyo lago puede reflejarse quien luche, ame, sufra, pero no claudique en el desafío de vivir con esperanza, rebeldía y amando; estos tres pilares que no son solo herida —como las que arrostraba Miguel Hernández—, sino el precio de vivir apasionadamente. Y, lo que cabe destacar aquí, haciendo de ese caminar un arte poético que nos regala, generoso como es, este poeta. Mi lectura de este poemario habla por sí sola, quien tenga oídos para oír que oiga. Quiero finalizar esta reseña con una cita de Friedrich Nietzsche que introduce Arístides en el poema “Herida abierta” porque la percibo como un eco del propio autor. ¡Gracias por todo lo que entregas, desnudo, invitándonos a desnudarnos!
“Amo a aquel cuya alma es profunda aún en la herida.”
