La resistencia.

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La resistencia no es la actitud de quien pasivamente recibe las imposiciones e imperativos del poder político y económico, sino la de quien activamente intenta, siempre alerta, desembarazarse de ese poder todoterreno que desea nuestra claudicación y sometimiento.

El sujeto que resiste muestra su renuencia a conformarse y someterse a las formas de vida y modos de acción que los poderes fácticos exigen. Procura aliarse con los otros, que, como él, manifiestan su aversión a que la estructura capitalista establezca una jerarquía en el orden social que muestra la desigualdad inherente a ese sistema, la imposibilidad de ejercer la libertad, como un bien también colectivo, y, en definitiva, un rechazo radical a la desubjetivación de todos y cada uno, convirtiéndonos en títeres a su servicio.

La resistencia es una actitud que actúa. Esa praxis en la que emoción, la crítica y la decisión confluyen, a fin de constituir una fuerza de oposición a lo que el poder, que procede en su propio beneficio, necesita y desea hacer de cada sujeto y de todos como colectivo. Así, lo que Esquirol denominó resistencia íntima, queda resignificada como la catapulta sin la cual no hay resistencia alguna. En este sentido, afirmábamos que resistir implica que el sujeto desde una actitud propia y enraizada en su experiencia desarrolla una actitud que es praxis, y, por ende, desde el interior hacia el exterior que como un boomerang retorna para renovarse y adquirir más vigor.

La resistencia no es una forma de reacción pueril. Lejos de eso constituye el punto de partida de un grupo de sujetos que establecen vínculos por su actitud e intentan se, en alguna medida, el punto de partida para una cierta emancipación o revolución de los sistemas asfixiantes.

Un ejemplo admirable nos lo han dado todos los componentes de todos los barcos de la Global Sumud Flotilla, que insistentemente han ido acercándose a Gaza con el propósito de llevar ayuda humanitaria, medicamentos y procurar para el genocidio, una y otra vez, aunque sabían que iban a ser interceptados y detenidos. Pero sin necesidad de tener el valor de los que van en la Flotilla, una resistencia desde el lugar que cada uno ocupa puede consistir en oponerse a determinadas prácticas en su lugar de trabajo, en reivindicar que la administración pública actúe ante determinadas situaciones extremas, …es decir, resistirse a lo injusto que siempre consiste en no permitir la existencia de grupos determinados en base a prejuicios. Las sociedades deben dar cabida y procurar un lugar propio a quienes las habitan, facilitando a su vez que estos puedan cumplir con sus obligaciones respecto del resto de la sociedad.

La resistencia es, una lucha contra la contaminación que nos han inoculado interiormente y condicionando por ello nuestra capacidad de acción.

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