“Una gran superioridad intelectual aísla más que cualquier otra cosa y provoca un odio encubierto, Lo contrario es lo que hace tan universalmente queridos a los tontos”[1] Este fragmento de Schopenhauer, uno de los filósofos que más ha influido en mi forma de ver el mundo -uno de ellos, esto es importante-, hay que situarlo
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Las palabras se abortan en el intento de forjarlas porque carecen de la capacidad de retener algo significativo sin que reste disuelto en su careo con lo real. Así, dotados de lenguaje como una herramienta falsaría, elevamos castillos en el aire, o en el mar, …para poder seguir creyendo que controlamos el “suelo que pisamos”.
Estallan todas las llamas serpenteando súbitamente por el interior del cuerpo, y el ardor provoca un grito desorbitado, no de dolor, sino de rabia, de ira que solo podrá ser descargada cuando todo acabe. Es el fuego de la muerte que ha traspasado la epidermis y no es una posibilidad que tendrá lugar, sino que
Estamos bajo el influjo de mucha presión: la forma de vida “normalizada” con las condiciones para subsistir rígidas que exigen una dedicación al mantenimiento del sistema extremo; los medios de comunicación filtrándonos los sucesos del planeta; las redes sociales en las que acabamos implicando, sin demasiada conciencia, nuestra mismísima persona y la autovaloración oscilante que,
IMAGEN: el-grito-3-1983-oswaldo-guayasamin Tengo un amigo que repite, a menudo, que escribir es su síntoma -en sentido lacaniano- [1], es decir, es la forma de lidiar con lo no dicho, lo nodal diría, que el lenguaje ha dejado atrás en su fijarse en el cuerpo de cada uno, y construirnos como sujetos sociales. Eso que no
La muerte nos deja en silencio. No hay decir para quien ya no está. Nosotros podemos proferir compulsivamente palabras, encadenarlas, subordinarlas posteriormente, pero si no hay un Otro que se ve atravesado por nuestro lenguaje, solo resta nada. Estos discursos que lanzamos al viento entre lagrimones, angustia e incomprensión son para nosotros, y para los
Hace alguna semana que tengo el blog algo más desatendido. El motivo es que he asumido, junto con un técnico de páginas web, Jordi Ríssech, remodelar la web de la Red NosOtros de la que soy miembro. En el menú de la web encontraréis una breve historia de la Red y el entramado filosófico-literario que
El acceso a la vivienda es un problema gravísimo, en especial en el área metropolitana de Barcelona[1], que afecta no solo a los jóvenes, sino a otras franjas de edad de la población que no tuvieron posibilidad en su momento de comprar una, o que la perdieron durante la crisis que estalló en el año
Todos, o quizás algunos, nos preguntamos qué habremos dejado en los otros a lo largo de nuestro estar siendo en el mundo. Para muchos, la aspiración de dejar rastro en el mundo, no solo en los otros, es excesivamente pretenciosa. Diríamos que como mucho, la gran mayoría pasamos como micro-vestigios, ya que formamos parte de
No somos aptos para todo, aunque tal circunstancia congestione nuestra consciencia y nos resulte difícil de metabolizar, como si por ser humanos supusiéramos que nuestras capacidades deberían irse desarrollando sin limitaciones. La constatación de que unos poseen habilidades, no solo por haberlas ejercitado sino casi de nacimiento, que uno mismo no posee nos provoca indiferencia









