“La universalidad de una opinión, hablando en serio, no constituye una prueba, ni un motivo de la posibilidad de su verdad. (…) Resumiendo: muy pocos son capaces de pensar, pero todos quieren tener opiniones; y siendo así, ¿no será más fácil, en vez de crearlas ellos mismos, tomarlas ya listas de otros? Ante estos hechos,
