Ayer se cumplieron catorce años del icónico 15M, esa revolución de las plazas que fueron ocupadas por ciudadanos indignados de sentirse utilizados por el capitalismo, sin que, como contrapartida, ni tan solo, se garantizarán las condiciones mínimas de vida. No había intercambio justo, ni las partes contratantes estaban de acuerdo; antes bien una de ellas
