Sosiego

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¡Qué silencio se siente esta madrugada! No hay murmullos casi inaudibles de esos que confunden y dan lugar a la sospecha, a la suspicacia de creernos rodeados de seres sufrientes. Hay una ventisca de paz que atraviesa suavemente toda la oscuridad. Por una noche cesaron los gemidos y el llanto quebrado, no había sonido alguno todo se llenaba de calma sosegadora. Este vacío sonoro ha sido un regalo, una dádiva merecida para retomar la mañana que ya acecha.

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