Mañana, hoy que puedo: 11 de marzo

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Mañana tal vez, al re-cordar, el  sentir se hallará ácidamente constreñido y será en vano el intento de palabrear sucintamente sobre aquel once de marzo. Por ello, hoy que aún resta el espacio de las horas, recreo –no podemos más que reinventar con matices emocionales lo pasado- aquel trágico día en que muchos oíamos por la radio como explotaban las vísceras de inocentes y algunos corríamos a comprobar si no ardía alguna propia. Un acontecimiento que se quedaría grabado en las entrañas de los que poseen alma, antes que burdas ideas.

Y este atentado como referencia próxima que debe sensibilizarnos ante las matanzas de inocentes en todo atentado o toda guerra que no es sino un conjunto de terroristas atentando.

No es un día de homenaje -me chirrían las neuronas- Debe ser siempre un día de luto por todos los inocentes asesinados en matanzas a lo largo del planeta, contra esa guerra total que llaman terrorismo, que todos financian a escondidas y contra la que todos dicen luchar, mientras los objetivos son, en su gran mayoría, los inocentes de la historia, aquellos que nunca serán ajusticiados.

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