Símbolos

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Nunca fui persona de guardar “cosas”, ni por ende de símbolos. Me espesan las habitaciones llenas de objetos que nada significan. Siempre intuí, y esto es un acto emocional, que lo que cabe recordar se resguarda en la mente, fluido o rebujado, pero en el interior y en la intimidad que no queda expuesta a cualquier visitante.

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