Al atardecer, con un cuerpo casi caducado y una mente senil de intensidad vital, no podemos exigir que anochezca para abandonar el mundo de la consciencia. Cabe aceptar que algunos marchen en el instante del día que decidan.
Irse
Etiquetas: suicidio
Publicado por Ana de Lacalle
Escritora alacallefilosofiadelreconocimiento.com Ver todas las entradas de Ana de Lacalle
