La exigencia al otro es, en ocasiones, un atropello que lo despoja de lo propio. Sin vacilar, transfiguramos un deseo en una tropelía al sentirnos en nuestro derecho de reclamar lo que no nos pertenece, ni es justo apropiárnoslo, sin la voluntad ajena de concedérnoslo desde su libertad.
Exigencia
Publicado por Ana de Lacalle
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