El odio es una emoción que no solo depositamos en el otro, sino que nos corroe y perfora como un cáncer hiperactivo. Así, aún no pudiendo evitar la aparición del sentimiento, deberíamos -egoistamente- doblegarlo para nuestra protección. Que algunos merezcan ser odiados no puede implicar la autodevastación.
Odio
Publicado por Ana de Lacalle
Escritora alacallefilosofiadelreconocimiento.com Ver todas las entradas de Ana de Lacalle
