Quien se siente destartalado se asemeja a una marioneta amarrada a hilos que se conjugan al azar, imposibilitando, ni tan siquiera como manipulación, la captación de una cadencia coherente que propicie una subjetiva sensación de estabilidad. Ante tal desajuste, lo que conforma al individuo deviene un montón de piezas sin lugar propio que acaba descuartizando toda posibilidad de ser.

Es curioso que lo mencione, después de ese estado hay dos opciones:
quedar mutilado dejando que el montón de pedazos se desintegren y apenas así formar uno
o tomar de entrada todos los pedazos e ingeniarse una manera o miles antes de conseguir un entero muy abstracto…
Me gustaLe gusta a 1 persona