Mi blog, mis limitaciones y yo

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Editar un blog con una periodicidad diaria que pretenda, además, abarcar problemas de interés e incluso despertar en el lector dilemas inéditos para él, siempre orientándome en una línea de divulgación de la Filosofía asequible para los neófitos, exige -y muchos me comprenderéis- muchas horas de trabajo.

Lecturas del interés del autor o bloguero que le susciten cuestiones significativas a partir de las cuales proponer reflexiones con un cierto rigor. Elaboración de los artículos con márgenes escasos de tiempo que, a veces, atentan contra la calidad.

Y, además, lectura de blogs de compañeros que son, siempre, o fuente de inspiración o, bien, muestras de habilidad creativa notable, aunque el enfoque del blog sea otro, pero que como escritora valoro imprescindible contribuir a su difusión, porque es el campo virtual, donde en principio poseemos más libertad para publicar y expresar la diversidad de formas artísticas que cada uno va generando.

Sí además colaboras con blogs colectivos y compatibilizas esto con la escritura de obras propias, la labor se convierte a menudo en una aspiración ingente.

En este contexto, es cuando fluye como un virus sanguíneo una mala conciencia por no dedicar suficiente tiempo al leer a compañeros que merecen por la calidad de sus artículos, poemas, infografías que desde distintas perspectivas abordan aspectos esenciales de la condición humana.

La constatación de que siempre restan correos sin leer, entradas en redes sociales que se me escabullen y demás cuentas pendientes que muchos podéis imaginar, me provoca sentirme en deuda con muchos de vosotros: blogueros, escritores y lectores a los que no puedo corresponder con la consideración y el respeto que merecen.

Este post no es ningún desafío intelectual, ni el roce de un abismo inexpugnable. Tan solo una declaración de disculpas para todos aquellos a los que, en algún momento, pueda parecer que he desmerecido al no leerlo, o inclusive no respondiendo a un comentario que descubro a toro pasado.

Tampoco es un acto de demagogia -que me genera repelús- sino una honesta manifestación de la impotencia e incapacidad que me provoca a menudo este mundo virtual que exige o impone breves márgenes de tiempo para interactuar, y que dificulta la nutrición intelectual del propio autor y, por ende, la calidad de lo propuesto como objeto de reflexión.

Bien, pues quede expresado el malestar de no dar la talla en este intercambio virtual vertiginoso en el que llega un momento que te sientes sobrepasada.

Deseo que aquellos que en algún momento os hayáis sentido así, disculpéis mis limitaciones -que son muchas- y sepamos gestionar en conjunto el uso de las redes de una forma razonable para la salud mental de todos. Asumiendo que no siempre podemos leernos y comentar lo leído, y que nuestras intervenciones pueden tener intervalos no tan intensos por falta de tiempo, y necesidad de descanso.

Si algo he aprendido a lo largo de estos años es a pararme unos meses al año, para sosegar el ritmo y poder leer con tranquilidad esa savia imprescindible para que mi mente siga sintiendo que tiene algo que decir…porque como ya han dicho otros, el día que no tengamos nada que decir, ¿seguiremos llenado baldíamente hojas llenas de nada?

Plural: 15 comentarios en “Mi blog, mis limitaciones y yo”

  1. Detenerse para respirar ayuda a seguir subiendo y si al respirar miramos el paisaje, nos llenamos de imágenes y vida, esa que hace que sigamos subiendo…
    Descansar es preciso para poder seguir.
    Descansa y sigue, porque leerte hace que miremos los paisajes y respiremos otros aires.
    Gracias por escribir.

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  2. Te entiendo perfectamente, sin tener tu carga he experimentado esa sensación con un blog que cerré hace dos años. No hacía falta ninguna explicación y por eso agradezco mucho la tuya. Por mi parte, puedes sentirte bien. Y descansa. Saludos

    Le gusta a 2 personas

  3. Completamente de acuerdo con lo que estás expresando. La velocidad en la que se mueve el mundo, la inmediatez que parece que se nos ha impuesto nos lleva a hacer todo de mala calidad y rápido, o a tomarnos el tiempo necesario para cada actividad, como puede ser el blog.
    Creo que la segunda opción es la que más valor aporta, así que no te disculpes, y hazlo así como lo sientas.
    Abrazos

    Le gusta a 2 personas

  4. Felicitaciones Ana de La Calle por tu gran esfuerzo y más bien discúlpanos por nuestros atrevidos comentarios que pueden estar fuera de lugar, pero te aseguro con buenas intenciones, ya que tu visión de la filosofía nos hace cuestionarnos por nuestro ser o no ser. Gracias.

    Le gusta a 2 personas

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