Somos ojos que miran y ven; debido a lo que ven, las lágrimas acuden lenta y sigilosamente a los ojos. Y ¿Qué ven? Lo que no puede ser soportado: un humano troceando materialmente a otro humano. La especie salvajemente civilizada, aquella subsumida en un sistema no natural, que acaba siendo la forma más natural de ser: un sujeto civilizado en un sistema salvaje que lo somete y lo convierte en aniquilador de otros. Se doblega la voluntad del sujeto de ser lo que desee; ¡es tanta la resistencia!; sucumbimos rendidos a no gritar No, ya que nos flaquean las fuerzas que hemos desperdiciado diciendo Sí.
Y todo esto por tener ojos que miran, y que ven.

…y ojalá no perdamos nunca la capacidad de percibir, sentir, afligirnos y enrabietarnos.
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Ojalá acompañados de esas emociones actuemos en consecuencia. Gracias!
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