La eficacia de la manipulación propagandística.

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Estamos desbordados por la realidad y, en consecuencia, por nosotros mismos. Esto significa que la realidad que somos ha superado nuestra capacidad de imaginar, y cualquier acontecimiento parece posible. El ejercicio de descartar posibilidades se nos ha vuelto un desafío, ya que carecemos de criterio para concebir y distinguir lo ficticio de lo que no lo es.

En este contexto, la proliferación de las noticias falsas se debe al largo y amplio recorrido que pueden tener éstas. Si desestimamos alguna por considerarla falaz, rápidamente una incursión en otros medios nos lleva a concluir que, por muy inconcebible que sea, debe ser verdadera.

Y de esta confusión se nutren los políticos. Vadeando con plena ambigüedad entre la mentira creada y la verdad fuera de lo concebible, los falsos políticos -muchos de ellos, casi todos- juegan con nosotros como si fuésemos marionetas. Según qué les conviene que hagamos nos atraviesan con un relatillo u otro, y el valor de este no es su verdad o falsedad -ese criterio ha sido desestimado por muchos políticos- sino su potencial para conducir nuestras creencias y acciones. Ahí está su eficacia y su valor, en la manipulación.

Si la realidad la construyen los humanos, ahora, perfilando de manera más atinada, diríamos que lo hacen aquellos que tienen el poder -sean o no políticos-, y el poder lo confiere el dinero.

Así que, nos desborda una realidad creada por una minoría que, sin pudor ni más criterio que el lucro propio, imponen su relato como el verdadero, el valiente y el que no está sujeto a lo políticamente correcto, presentándose como los subversivos. Lo cual muestra cómo hasta las palabras que antes implicaban emancipación -subversión, por ejemplo- ahora significan una ruptura con lo que no permite manipular al antojo de los poderosos, es decir, atentar contra los fundamentos de lo que debería ser una democracia -aunque tal vez sea el fracaso de ésta el que da pábulo a los autoritarismos populistas -que paradójicamente atentan contra el bienestar del pueblo-.

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