Anotaciones sobre la existencia -a partir de Cioran-

4 comentarios

Volver a Cioran es escudarse tras esas palabras ajenas que exponen sin pudor lo más siniestro de cada uno y de todos. Quien lo ha leído siente cíclicamente esa necesidad, tal vez, porque, saturado de negritud, Cioran es la única salida posible que puede sostener la podredumbre humana y no caer en la desolación absoluta.

Siempre hay una vuelta de tuerca en el franco-rumano que nos permite fluir y continuar, a pesar de lo que pesa ese mundo lleno de humanos.

   “Un alma no se engrandece y no perece más que por la cantidad de lo insoportable que asume”[1]

Y ésta asume que cualquier supuesto de salvación pasa necesariamente por la ecuación existencia-sufrimiento. Así, renunciar a liberarse es seguir vivo, y revolcarse en la imperfección, en lo inacabado, y poder envolverse poéticamente del arte. La dicotomía consiste según Cioran en: liberarse del sufrimiento y morir; o no liberarse y seguir vivo. Aunque resulte sorprendente, quien se libera de sufrir se aniquila a sí mismo, ya que en nuestra condición está esa lucha por la supervivencia de forma sustancialmente diferente al resto de animales. Seguimos vivos porque padecemos y fluye nuestra condición más primitiva, la de preferir el conocimiento, a someternos a la divinidad. Es decir, hemos sido expulsados del paraíso por preferir ser nosotros, en lugar de obedientes a Dios que nos prohibió gustar del árbol del conocimiento. Esa expulsión nos ha precipitado en el tiempo, y estar en él es estar sometido a los vaivenes, cambios y fluctuaciones que le son propios.

En estas condiciones, nadie puede aspirar a que la existencia no comporte padecimiento y quien así lo desee le sobrevendrá la muerte o esa abolición que no es liberación, sino el fin de nuestro decaimiento.

¿Cómo sostener una existencia que implica sufrir? Simplemente viviendo, ya que esa ecuación surge de cúmulo de nuestra experiencia. No necesitamos que nadie teorice sobre esa implicación, porque la hemos experimentado desde el nacimiento. De alguna manera hemos aprendido cómo es vivir humanamente, y si quisiéramos vivir de otra manera no podríamos, a no ser que deviniéramos otro ser distinto, no humano. En este esponjarnos en la vida, Nietzsche puede ayudarnos mucho.[2]


[1] Cioran, E. “Breviario de podredumbre” Ed. Taurus. Pg. 57

[2] Para lectores no iniciados recomiendo «Nietzsche: la experiencia dionisiaca del mundo» Diego Sánchez Meca. Y tras esto acometer textos originales de Nietzsche como Ecce Homo (1888/1908), Así habló Zaratustra (1883-1885), …y libros y textos al respecto de Ricardo Espinoza Lolas. https://ricardoespinozalolas.com/

Plural: 4 comentarios en “Anotaciones sobre la existencia -a partir de Cioran-”

  1. Muy interesante, Ana. Gracias por ayudar a reflexionar sobre quienes somos y qué hacemos aquí. Me ha llamado la atención la frase «Seguimos vivos porque padecemos y fluye nuestra condición más primitiva, la de preferir el conocimiento, a someternos a la divinidad.» con la que estoy de acuerdo, aunque entiendo que muchas personas no lo estén (la divinidad tiene la facultad de ser la «respuesta-solución» a nuestra mente para muchos problemas de los humanos). Un abrazo.

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  2. Ana, muy interesante la reflexión que nos traes, Cioran lo tengo pendiente desde hace años, Nietzsche leí su Zarathustra, su poesía, (traduje algunos de sus ditirambos) además de alguna otra obra suya que ahora no recuerdo pero más allá de lo literario, Nietzsche me abrió verdaderamente los ojos a su filosofía con un ensayo suyo sobre el lenguaje, seguro que lo conoces, se trata de «Über Wahrheit und Lüge im außermoralischen Sinne» (Sobre verdad y mentira más allá de un sentido moral). Recordando un poco el contenido de éste ensayo me preguntaba si muchos de nuestros padeceres no vienen motivados y justificados por los mismos relatos que nos contamos una y otra vez. A veces el sufrimiento viene con el despertar no al conocimiento sino a otra interpretación más que sí, que pueda que nos de un sentido a la existencia pero que también nos manipula. No podemos pelarnos como una cebolla hasta quedarnos completamente desnudos, tampoco lo pudo Nietzsche, pero sí que podemos al menos concienciarnos que el lenguaje, este en el que nos expresamos, es otra tecnología mas, bálsamo o veneno, y muchas cosas más. Yo reo que no soy muy adicta a esa idea de morir o soportar lo insoportable y ensanchar el alma sino de creer que es posible otras formas de entender y explicar nuestra existencia. Muchas gracias por incetivarnos a leer y reflexionar.

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    1. Hola, Esther. Sí conozco la obra que mencionas de Nietzsche y es cierto que cada uno sustenta su existencia en un relato,que a veces nos atormenta más. Sobre todo porque el relato desde QQ ye nacemos lo inician otros y la continuación la creamos nosotros con el único lenguaje que tenemos, el nos ha sido imbuido por los otros, por tanto viciado y ajeno. Cioran quiso mirar al abismo y asumir que en sí es lo que hay. El sentido lo produce cada uno de nosotros, y Nietzsche que influyó a Cioran, creyó haber asumido que la vida es dolor y placer, y que disponía de valor de mirar al abismo con la misma jovialidad que al placer. En algunos momentos lo parece, pero sabemos que quiso vivir tan dionisíaca mente que algo le quebró por dentro…… así viven los que se plantean las grandes preguntas. Gracias por comentar y hacernos pensar a todos, también

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  3. «Más que un error de fondo, la vida es una «falta de gusto» que ni la muerte, ni siquiera la poesía, logran corregir.» p. 27, Silogismos de la amargura, E.M. Cioran, Editorial Tusquets. No hay como leer al maestro Cioran para curarse del amor al prójimo…saludos desde acá que no es allá….

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