Reseña de «Semillas del pasado» de Cristina Gracia Tenas.

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Tengo que confesar que de todas las novelas de Cristina Gracia tenas, “Semillas del pasado” es la que más me ha conmovido. Sí, digo de todas porque he leído todas, creo que esta es la quinta. Manteniendo su estilo sencillo y directo, en esta última entrega desarrolla cómo la protagonista lleva incrustadas esas semillas que germinan a lo largo de la existencia y, cómo ya en la edad adulta, estas han florecido positiva o negativamente.

La autora va intercalando episodios de la infancia y adolescencia con el presente de Celia, de tal manera que muestra cómo han aflorado los sucesos que la marcaron.  Uno de los grandes logros de la novela es cómo perfila, dibuja y vivifica el personaje y principal, que es el hilo conductor. De igual forma quedan retratados otros personajes, marcando la impronta de cada uno de forma clara y precisa.

Destacaría cierta evolución en la novela: un inicio que contagia la pasión adolescente, narrando determinados sucesos con la incontinencia que lo haría cualquiera en esa etapa de la vida, y otra novela que es la Celia adulta, en el que las reflexiones, la identificación de emociones y la centralidad que tienen en esa persona que decide tomar las riendas de su vida, marcan un ritmo más tranquilo, hilado con paciencia y con la perspectiva que te dan los años.

Es una novela que hay que “vivirla”, de hecho, si la lees te ves inmersa en una vida que no es la tuya, y que te hace revivir momentos propios que pueden asemejarse a lo que la autora trasmite. Una gran novela que no creo que deje indiferente a nadie. Y que es recomendable, como todas las otras, si quieres describir nueva escritora que te hagan vibrar. Los que ya sois asiduos de las obras de esta gran escritora ya sabéis de qué hablo.

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