Una Red de sujetos para revolucionar la realidad política.

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El término “redes” es más apropiado para expresar los vínculos entre individuos que mantienen una perspectiva de la vida similar y que se unen en una cierta acción colectiva, que consiste en una adición de acciones individuales orientadas a generar condiciones de existencia compartidas. La tentación de usar la palabra “comunidad” es excesivamente osada, ya que, para que ésta se dé, debe haber existencia compartida que culmine en vida, o lo que es lo mismo, en una existencia deseable para cada uno de los miembros de la comunidad.

No obstante, la existencia de redes que ligan a individuos con un propósito compartido no es una cuestión menor. Cada uno de ellos debe sentirse conmovido por el destello de esa electricidad que crea la red, y que, en consecuencia, establece un ligamen.

Es un vínculo que está en la conciencia, cada miembro percibe ese hilo que une y que le compromete a velar por la subsistencia de la misma red, y no por un capricho arbitrario, sino porque la red posibilita ese grito aunado en favor de una serie de actitudes críticas, constructivas y que muestren que el humano no es un caso perdido.

Sin la conciencia de ser “red”, por no cometer la imprudencia de hablar de comunidad, no hay nada. La conexión circula por los cuerpos adoptando expresiones diversas, según las voluntades y aptitudes de cada uno, y es conciencia de conexión especial es lo que constituye, en parte, la red.

Ahora bien, existen condiciones sin las cuales por mucha conciencia de ser red que haya no es posible lanzar al mundo críticas, análisis y protestas que puedan ser representativas, con mayor o menor grado, de todos. Son tareas tediosas, silenciosas, poco visibles que exigen a cada uno dedicar parte de su tiempo y esfuerzo a ellas. Aunque no exista un ente físico que represente la red, basta con que éste sea virtual para que la fuerza de la red se vaya extendiendo. Cuando lo que sucede es que no hay miembros dispuestos a ello, es que la red no está bien articulada o no dispone de la base que crea realmente en la importancia de esa red.

Las redes pueden ser de sujetos que tengan como prioridad un feminismo -con todo lo que  implica, y que no puedo detenerme aquí-, una voluntad anticapitalista -que muestre lo nocivo del neocapitalismo-,  vecinos de un barrio -que luchen por la dignidad de la existencia en él- , colectivos LGTBI -que exijan el respeto que merecen-, redes de filósofos, poetas y artistas -que mediante la escritura y el arte manifiesten esa crítica a las condiciones de existencia deplorables de gran parte de los humanos- , en suma, una diversidad de redes que, a su vez, podrían plantearse una conexión entre ellas, siempre y cuando su propósito los conecte.

Las redes virtuales son una manera de conectar voluntades y propósitos que responde a la realidad tecnológica de la actualidad, y que deberíamos aprovechar para lo que puede beneficiarnos como sociedad. El contacto inmediato, entre miembros y sujetos ajenos, pero que se sienten interpelados; decisiones conjuntas con una rapidez impensable hace años, son acciones conjuntas que facilitan consensuar las cuestiones prioritarias a abordar, las urgentes y cómo mover las conciencias de la sociedad en general, a fin de que todo sujeto se sienta implicado.

Una red no es una comunidad, pero exige su esfuerzo.

Plural: 2 comentarios en “Una Red de sujetos para revolucionar la realidad política.”

  1. En un mundo cada vez más materialista e individualista, con un afán monopolista de producir mercancías, primando la ultratecnología -mundo virtual- por encima del bienestar general, crear esas redes que muevan conciencias es muy necesario.

    Un abrazo

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