Considerando que la ONU es la gran ignorada de todos, cuando a cada uno le conviene y que, tenga o no, algún tipo de capacidad jurídica internacional, de facto, no posee ninguna, entiendo que las efemérides que ha proclamado para casi cada día del año carecen de resonancia y se han convertido en algo folklórico.
Categoría: Filosofía artículos
Si hay algo terriblemente preocupante, en cuanto al espectáculo que estamos presenciando por parte de algunos líderes mundiales -políticos y multimillonarios- es que, aunque aparente ser esperpéntico, no lo es. No nos hallamos ante la representación de una realidad deformada para evidenciar su absurdo, es que es la realidad, en su materialidad inmediata, la que
Me complace comunicaros que está a punto de ser una materialidad mi último ensayo de filosofía -divulgativa en el sentido de que está pensada para ser leída por todos-: “FILOSOFÍA DESDE LAS ENTRAÑAS. Antes de que agonice y solo sea silencio” por Terra Ignota ediciones. La obra pretende hacer partícipe al lector de reflexiones que
La perplejidad, el desaire pueden dejarnos aparentemente impertérritos, posiblemente por la incapacidad de reaccionar ante lo inesperado. Mostramos un semblante hierático, casi indiferente para no mostrar el aguijón que hemos sentido agudamente punzante. Y seguimos. Como si nada hubiese pasado. Evitando que se perciba nuestro malestar, nuestra decepción. ¿Para qué? El interrogante anterior puede
IMAGEN: Crías de «lechuza común» -¿la lechuza de Minerva?- Si la Filosofía se deja “atrapar” por la Academia, se queda para “los académicos”. Esto, que es una obviedad, es lo que de facto se está promoviendo desde el sistema educativo condicionando las posibles oportunidades que tiene un investigador, un estudioso, un filósofo se ganarse en
El espectáculo esperpéntico que Trump y el vicepresidente de EE. UU. le organizaron ayer al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, merece unas palabras de repulsa sin tapujos. No recuerdo que en ninguna ocasión una negociación, y menos tras una guerra de tres años, se haya llevado a cabo en directo y con la prensa convocada.
El aleteo de la escritura se vuelve, con el tiempo, fluido, emancipador y fuente de liviandad. Esclavos de las expectativas e imposturas sociales podíamos -e incluso nuestra misma exigencia de ser válidos- desnortarnos con facilidad de qué razones movieron nuestro gesto escritural desde el principio, por qué y para qué o quién escribíamos, y escribimos.
“Una gran superioridad intelectual aísla más que cualquier otra cosa y provoca un odio encubierto, Lo contrario es lo que hace tan universalmente queridos a los tontos”[1] Este fragmento de Schopenhauer, uno de los filósofos que más ha influido en mi forma de ver el mundo -uno de ellos, esto es importante-, hay que situarlo
Las palabras se abortan en el intento de forjarlas porque carecen de la capacidad de retener algo significativo sin que reste disuelto en su careo con lo real. Así, dotados de lenguaje como una herramienta falsaría, elevamos castillos en el aire, o en el mar, …para poder seguir creyendo que controlamos el “suelo que pisamos”.
Estallan todas las llamas serpenteando súbitamente por el interior del cuerpo, y el ardor provoca un grito desorbitado, no de dolor, sino de rabia, de ira que solo podrá ser descargada cuando todo acabe. Es el fuego de la muerte que ha traspasado la epidermis y no es una posibilidad que tendrá lugar, sino que









