Como mencionaba ayer, disfrutaré del privilegio, por necesidad tal vez, de unas largas vacaciones hasta setiembre. Todos necesitamos de un período de silencio público, en el que nuestras elucubraciones se despachen en la intimidad. Y, sobre todo de lectura sosegada, al desprendernos de otros compromisos autoimpuestos. Así me despido con una reflexión escrita hace tres