Descifrando desde la infancia el lenguaje por el que se accedía al mundo, y vosotros ajenos no me brindasteis palabra. Azorada por gritos discutidos de los que permanecía el eco tras la batalla, y vosotros ajenos no percibisteis mis lágrimas. Aterrorizada viendo la convicción con la que se apoyaba en la ventana, y tú, sin