Las desgarraduras

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Creí haber perdido la Desgarradura de Cioran, y aunque el escozor de las fibras rotas le pertenecía, era para mi mente como malograr el espejeo fiel de mis propios  jirones. Víctima del nihilismo vital se convirtió en el profeta de las emociones de un pesimista existencial sentado en el abismo.

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