Somos tan ínfimos y reducidos que no podemos hacernos cargo de nuestra pequeñez. Por ello, “narciseamos” ante el espejo machaconamente interiorizando la creencia de nuestra grandeza y poderío. Tan solo así, toleramos “la insoportable levedad del ser” kunderiana.
Ínfimos
Publicado por Ana de Lacalle
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