Las intenciones no son más que idees deseadas, no actos plasmados y constatados, por lo que no se puede forjar una fe inquebrantable, en lianas de deseos indescifrables. Por el contrario, exigir esa confianza es demandar un acto infinito, que lo realiza quien a trompicones perece y fallece mientras vive.
Intenciones
Publicado por Ana de Lacalle
Escritora alacallefilosofiadelreconocimiento.com Ver todas las entradas de Ana de Lacalle
