Asemejamos la manifestación de emociones a una humillación de nuestra dignidad que nos pervierte, desnudando la intimidad donde se halla rebujada esa fragilidad despreciada. Y una vez trasparentado quién somos, resulta una quimera la restitución de nuestra persona, no tan solo a la vista ajena, sino a la mirada propia.
Emociones
Etiquetas: rechazo social, Sentimientos
Publicado por Ana de Lacalle
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