Esperamos tanto de la vida que el suceder cotidiano se nos antoja una nimiedad aparente y engañosa. Hasta que constatamos que no hay más, ni menos, que ese fluctuar entre lo idealizado y lo existente, por insulso, monótono y poco estimulante que nos parezca. Será que, a la postre, la pasión por la vida debe depender del sujeto viviente.
Sujeto viviente
Publicado por Ana de Lacalle
Escritora alacallefilosofiadelreconocimiento.com Ver todas las entradas de Ana de Lacalle
