La imagen no se corresponde con ninguna manifestación realizada enelEstado español

EL DERECHO A DECIDIR: ¿de qué va?

2 comentarios

CORREO ENVIADO POR LOS DECANOS DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA E HISTORIA A CADA ALUMNO.

Benvolgudes i benvolguts,
Us informem que avui no ha estat possible l’accés a l’edifici de les Facultats de Filosofia i de Geografia i Història per la presència de piquets en solidaritat amb els companys ferits i detinguts.
Es preveu que demà dimecres la situació d’accés a l’edifici sigui la mateixa que avui. Per tant, no es podran realitzar activitats acadèmiques de Grau i Màster. Us mantindrem informats de qualsevol altra novetat.
Cordialment,
Degà de la Facultat de Filosofia
Degà de la Facultat de Geografia i Història

TRADUCCIÓN PARA LOS NO INICIADOS

Estimados  y estimadas,
Os informamos que hoy no ha sido posible acceder al edificio de las Facultades de Filosofía y de Geografía e Historia debido a la presencia de piquetes en solidaridad con los compañeros heridos y detenidos.
Se prevé que mañana miércoles la situación de acceso al edificio sea la misma que la de hoy. Por tanto, no se podrán realizar actividades académicas de Grados y Masters.  Os mantendremos informados de cualquier novedad.
Cordialmente,
Decano de la Facultad de Filosofía
Decano de la Facultad de Geografía e Historia.

La cuestión tiene su enjundia y diversos implícitos soterrados. En primer lugar,  porque parece que nada puedan hacer las autoridades académicas ante “piquetes”, que no son más que grupos que imponen al resto de alumnos sus ideas, y que, por supuesto, lejos están de aquellos piquetes informativos previos a la era de la última revolución tecnológica que, como bien demuestran los decanos, han perdido como referentes informativos todo su sentido.  Los piquetes son hoy en día grupos que pisotean los derechos de los que no quieren sumarse a una huelga que ni tan siquiera ha sido convocada oficialmente, y que se muestra como indefinida. Me interrogo sobre si la impotencia de los que dirigen las Facultades mencionadas es siempre la misma ante cualquier ocupación estudiantil sea del signo que sea.

Pero, obviamente y como sospechaba, salgo de dudas cuando leo en La Vanguardia con fecha de ayer, y reproduzco tal cual, que los claustros de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Autónoma de Barcelona reclaman la libertad inmediata de las personas presas políticas injustamente y condenadas o en prisión o en prisión provisional. Expresan su apoyo a las manifestaciones cívicas y pacíficas y rechazan la represión y la violencia policial –este manifiesto se une al de la Universidad de Lleida emitido el viernes-. Conviene aclarar que el claustro de una Universidad es el órgano máximo de representación de la comunidad universitaria y que está constituido por el Rector, el gerente, los Decanos, los jefes de departamentos, investigadores, profesores, personal de administración y estudiantes. Así, el comunicado añade que no hay margen para el silencio ante la situación de represión y erosión de las libertades y los derechos civiles, como el de autodeterminación. Exige la libertad de los líderes condenados y de las personas en prisión provisional, como también el sobreseimiento de todos los procesos penales en curso y el retorno de las personas exiliadas. Rechaza la represión y la violencia policial que ha ocasionado graves lesiones a manifestantes con métodos prohibidos. Llama al diálogo, la negociación y el respeto a la expresión democrática.

Esta breve noticia ayuda a entender qué ha pasado y está pasando, con noticias contrastadas, en el edificio del Raval de las Facultades de Filosofía e Historia. Deduzco que hay un grupo de estudiantes que ha ocupado las facultades, cerrando desde dentro el edificio, con la total connivencia del claustro de la Universidad que, con astucia, bendice una huelga de una parte de los estudiantes sin necesidad de que el mismo Claustro se declare en huelga, y en consecuencia pierda sus retribuciones por esta dejadez de sus funciones indefinida.

La cuestión es que se llenan la boca hablando de derechos civiles olvidándose de que no representan ninguna mayoría suficiente para permitir y estimular la acción de piquetes que cierran las Facultades, porque hay alumnos que quieren y tienen el derecho que les otorga la matrícula abonada, a seguir asistiendo a clase -igual que otros trabajan- y manifestar su parecer en su tiempo de ocio.

Señores, de las universidades mencionadas: si algo sabemos es que en Catalunya la cuestión que ronda alrededor del “procés” divide a la población catalana al menos al 50% en dos perspectivas diferentes. El argumento de que esto “ya no va de independencia sino de derechos civiles y políticos” se vuelve en su contra cuando pisotean el tan consagrado “Derecho a decidir”, que sin complemento directo puede referirse a cualquier objeto, por lo que debe hacerse  extensible a los denominados derechos civiles y políticos de todos. Es aquí cuando ustedes con su connivencia respecto de acciones en pro de su manifiesto están imponiendo, sin ningún pudor, la perspectiva de la mitad de la población y contribuyendo a violar el derecho de los alumnos que acuden a clase y desean recibirlas porque reclaman su propio “derecho a decidir”, el cual parece, tal cual está expresado, una entelequia que no se recoge en ningún sistema legislativo.

En cualquier caso, lo que parece que está sucediendo, nuevamente, es que hay una mitad de la población silenciosa –gracias a lo cual esto no se ha convertido ya en una batalla campal entre ciudadanos- que no se atreve a expresarse porque es repudiado, no solo por otros ciudadanos intolerantes, sino por las principales Instituciones de Catalunya que con sus manifiestos obvian la violencia que se haya podido dar por algunos grupos minoritarios de ciudadanos, alientan la paralización del funcionamiento normal del país, e imponen sin fisuras la defensa de la independencia como única vía ideológica admisible. Eso sí, con el ardid de revestirla de derechos democráticos- entre los cuales por cierto los derechos sociales les importan bien poco, o nada- que ellos mismos están inculcando continuamente a aquellos catalanes que no piensan igual.

Queda claro que los Mossos d’Esquadra pudieron arremeter contra los indignados que rodearon hace años el parlamento catalán y fueron denunciados por la Generalitat, llegando a ser calificada la acción de los manifestantes por parte de Jordi Turull de “golpe de Estado encubierto”[1] – ¡curiosa paradoja!- Tengo que manifestar mi malestar por no haber hallado fuentes independentistas que dieran cuenta de aquellos hechos. Parecen haber desaparecido.

Lo que queda evidenciado es que si lo que se reclaman son derechos civiles y políticos de disidentes del discurso impuesto en Catalunya, esos ciudadanos son puestos en cuestión y sospechosos de ser fascistas -¿alguien recuerda realmente lo que es el fascismo?- Si lo que se reclaman ya son DERECHOS SOCIALES, la burguesía que ostenta el poder en Catalunya lo califica de intento de golpe de estado.

Como he manifestado en algún post anterior, la época de la postverdad impera, pero sin ninguna conciencia de que la tergiversación constante de datos, por parte de todos, infringe un daño irreparable en los jóvenes que, carentes de referentes incuestionables, hacen de los relatos sesgados un absoluto. Inconscientes de que esto no va de independencia, ni de derechos civiles y políticos, sino de SUS DERECHOS SOCIALES que están sufriendo un ninguneo no presenciado desde hace muchísimos años. Del respeto y reconocimiento de estos derechos depende su futuro y el del país, sea este bajo el Estado Español o una supuesta República Catalana.

Todos los derechos son irrenunciables, pero la verborrea de quienes elevan a un pedestal una parte de estos derechos para encubrir sus verdaderos propósitos es intolerable. Acaso porque esto no va ya ni de independencia –como ellos mismos declaran- pero tampoco de derechos civiles, políticos ni democracia, sino de cómo unos representantes –ocurre en todos los Estados, fruto de la globalización- públicos, que lo son de la alta burguesía catalana, menoscaban, descentran y ningunean el problema crucial que afecta a la vida concreta y particular de las personas: los jóvenes que cobran salarios equivalente al precio de un alquiler, impidiendo que estos puedan iniciar y construir una vida independiente; de los sin techo; de los desahuciados; de los parados; de las familias que, siendo monoparentales o no, carecen de recursos económicos para cubrir las necesidades básicas de sus hijos; de pobreza infantil; de exclusión social debido a la expulsión del sistema productivo de grupos de ciudadanos; de pensiones míseras; de un sistema sanitario hundido y solo sustentado por la profesionalidad de buena parte del personal sanitario; de un sistema educativo que hace décadas es un cachondeo; de un sistema económico basado en el intento de crecer ilimitadamente, sea a costa de la explotación de personas o del medio ambiente; de la codicia y avaricia de las instituciones internacionales y los lobbies que manejan la economía mundial,…

Esto va, a mi juicio y me considero con el derecho a decidir manifestarlo, de cuestiones nucleares que quieren velarse para disgregar, enfrentar a los ciudadanos y evitar así revueltas que,  se han producido en países de América del Sur por ejemplo y en el Líbano, exijan y reclamen justicia social e igualdad de oportunidades en unas sociedades en las que las brechas entre ricos y pobres son cada vez más alarmantes. De eso va. Solo pido que reflexionemos, intentando apartar los prejuicios, para analizar profundamente de qué van muchas cosas que están ocurriendo en este mundo bajo diversos aspectos que nos desorientan.

[1]https://www.eldiario.es/catalunya/Fiscalia-Generalitat-Parlament-manifestantes-Aturem_0_279272793.html
https://www.20minutos.es/noticia/2100267/0/audiencia-nacional/juicio-acusados/asedio-parlament/
http://www.rtve.es/noticias/20110616/15m-barcelona-rechaza-violencia-vivida-frente-parlament-ciu-habla-golpe-estado-encubierto/440559.shtml

Plural: 2 comentarios en “EL DERECHO A DECIDIR: ¿de qué va?”

  1. No se puede contar mejor la realidad actual. Qué imagen tan mala de las universidades catalanas y pobres estudiantes de las mismas, que tienen que sufrir una manipulación tan grande como nunca ha ocurrido hasta ahora. Los Rectores de turno deberían ser cesados inmediatamente. ¿Quién lo puede hacer? ¿Quién lo debe hacer y no lo hace?

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