La madre es el seno de la vida, la condición sin la cual no es posible ser. Nacidos de las entrañas de esa mujer, madre, ésta no solo nos incuba durante nuestra gestación, sino que nos amamanta. Nos da el jugo de la vida para que podamos seguir en ella. Reconocer la función primordial de la mujer en el ciclo de la vida es imprescindible para fortalecer su función materna y que la madre misma sea una catapulta de liberación del sometimiento y el menosprecio que ha sufrido a lo largo de la historia. La madre amamanta y crea, cuida y se cuida, facilita la autonomía de sus hijos y lucha por la suya como persona.
Así como se habla de la madre tierra porque sin ella no habría vida, la mujer no solo perpetúa la especie humana, con renuncias y sacrificios, sino amando a sus hijos sin renunciar a ser ella misma. Este es un segundo amamantamiento que la madre da a sus hijos: la lucha por la liberación, por la igualdad y la justicia, siendo ella una encarnación singular de una mujer que es madre y desea desplegar sus potencialidades como persona realizando una función social acorde con sus deseos y querencias.
Este estado de la cuestión, algo utópico, es un horizonte irrenunciable, ya que, aunque madres -y padres- trabajen en esta sociedad productiva para sobrevivir, siempre tienen ante sí el reto de que su trabajo sea querido, sea el lugar en el que la persona sienta que vuelan sus capacidades y las pone a disposición de la comunidad.
Hasta que no haya una sociedad en la que las persones ofrezcan lo que desean y son capaces de hacer, estaremos todos sometidos al sistema productivo y de consumo. Mas, en este contexto, aún es más importante que las madres se autoafirmen, y fortalezcan a sus hijos para liberarse de cadenas patriarcales que siguen presentes; aun habiendo incorporado a la mujer al mercado de trabajo, el sistema lo ha facilitado no por la necesidad de la mujer de ser madres en un sentido amplio, sino por ser peones que contribuyen al sistema capitalista.
La madre da vida porque es vida, pero necesita ser plenamente para proporcionar el alimento a sus hijos para el cuerpo en su totalidad, es decir nutrirlos en lo orgánico y en lo mental para que sean personas con la posibilidad de ser quienes deseen y quieran ir siendo.
