Con guerras, injusticias, asesinatos, un caos geopolítico con mandatarios que sorprenden porque hoy dicen A, y mañana B, y no sobre cuestiones menores; con ese trasfondo, empieza a notarse un remolino neuronal que lleva a picotear de la diversidad de urgencias sin poder pensarlas con serenidad.
Son momentos en los que lo emocional irrumpe, se dispara la rabia, la impotencia y unas ganas terribles de dinamitar todo.
Posiblemente, esta situación abrumadora que nos induce a sentir y no pensar, a no saber dónde focalizar la atención porque nos bombardean -que está de moda- desde muchos frentes, sea algo beneficioso para este sistema capitalista/bélico que a unos cuantos debe proporcionarles un rédito sustancial. Contra más mareados estemos, mejor.
Sin embargo, para los que quieren analizar entender y llegar al meollo de cada cuestión y de todas en conjunto, este batiburrillo de acontecimientos nos reta y nos desafía contundentemente. Tal vez, alguien desee que dejemos de pensar y nos veamos inmersos es una escenografía incomprensible. Esto último sí es un clásico reconocible.
No dejarse vencer no nos garantiza que nuestro esfuerzo y nuestra comprensión, por mucho que la hagamos pública e intentemos difundirla, sirva para modificar un ápice cuanto está sucediendo. Sencillamente, la cuestión está en ¿qué hice yo cuando todo eso acontecía? Cada uno desde su lugar, y ojalá que todos conjuntamente desde un lugar común, fuésemos capaces de mantener una constancia más allá de las que amenazan la vida de tantos humanos. No podemos dejar de denunciar el genocidio en Palestina porque se haya difundido a bombo y platillo que se ha llegado a un acuerdo de paz, porque es falso. Ayer mismo veíamos en un video la ejecución a sangre fría de dos palestinos, que ha reconocido el gobierno de Israel y ha dicho que va a investigar, esto último muy dudoso.
El acuerdo de Paz entre Ucrania y Rusia es vergonzoso, porque exige a Ucrania firmar una capitulación, concediendo todo lo que reclama Rusia.
¿Y cuál es el común denominador de ambos conflictos? El pacificador Trump, así nos va, porque es el protagonista de un posible ataque a Venezuela, saltándose el Derecho Internacional, el cual es como si no existiera, al igual que sus compañeros de fatigas Putin y Netanyahu. Aunque es preciso constatar que compañero de Trump, Putin poco que hace lo que quiere y cuando quiere.
En fin, es como si estuviésemos en los preliminares de un gran cambio de época que será mediada por la inteligencia artificial -que, si está diseñada con las intenciones de los mencionados, iremos a peor-. Estemos atentos también a esta última variable, que ya es protagonista en las guerras, y que se puede infiltrar más de lo que nos demos cuenta en nuestras vidas.
