Una de las escritoras francesas actuales que más me seducen es Delpfhine de Vigan .[1] Su finura, sensibilidad y habilidad para no decir lo que casi no puede ser dicho, quedando, no obstante, presente de una manera indescriptible la hace única en el panorama literario. He leído varias novelas de la autora y en estos
Autor: Ana de Lacalle
Hace alguna semana que tengo el blog algo más desatendido. El motivo es que he asumido, junto con un técnico de páginas web, Jordi Ríssech, remodelar la web de la Red NosOtros de la que soy miembro. En el menú de la web encontraréis una breve historia de la Red y el entramado filosófico-literario que
El acceso a la vivienda es un problema gravísimo, en especial en el área metropolitana de Barcelona[1], que afecta no solo a los jóvenes, sino a otras franjas de edad de la población que no tuvieron posibilidad en su momento de comprar una, o que la perdieron durante la crisis que estalló en el año
Todos, o quizás algunos, nos preguntamos qué habremos dejado en los otros a lo largo de nuestro estar siendo en el mundo. Para muchos, la aspiración de dejar rastro en el mundo, no solo en los otros, es excesivamente pretenciosa. Diríamos que como mucho, la gran mayoría pasamos como micro-vestigios, ya que formamos parte de
No somos aptos para todo, aunque tal circunstancia congestione nuestra consciencia y nos resulte difícil de metabolizar, como si por ser humanos supusiéramos que nuestras capacidades deberían irse desarrollando sin limitaciones. La constatación de que unos poseen habilidades, no solo por haberlas ejercitado sino casi de nacimiento, que uno mismo no posee nos provoca indiferencia
La impotencia es una de las mayores frustraciones del humano. Y no porque nos tengamos que considerar omnipotentes, sino porque la no potencia, el no-poder, a menudo, se manifiesta en acciones que creemos deberían estar a nuestro alcance. De uno mismo como sujeto, o de otros. Sin embargo, dado que existimos en interacción y necesitamos
El cuerpo lo acusa todo. Los desaires, la indiferencia, las continuas negativas de la realidad y, por supuesto la edad. Ésta no es más que las experiencias acumuladas, unas sumándose a las otras como singulares conectados. Aunque cada singularidad sea única en su acontecer hay vivencias repetitivas que cincelan nuestra personalidad, erosionando lo ya constituido









