Si el lenguaje es el pensamiento, o el pensamiento es lenguaje, quizás podamos atisbar por qué allí donde la Filosofía se tropieza y se queda muda, el poeta alcanza un más allá en esa manifestación lingüística de lo que queda tras el acontecer. Más que lamentarnos, deberíamos festejar que sea el poeta quien, en ese
