Vivimos en una sociedad paradójica; aún más, en la paradoja paradójica. Es decir, creemos que la imagen que intentamos proyectar, para que los otros la vean, depende únicamente de nuestro propósito; por el contrario, nuestra “imagen” se elabora en la intersección de lo que proyectamos y de lo que los otros interpretan o ven. La
Etiqueta: no ser
El desarraigo de lugar alguno conlleva una cierta volatilidad del ser; como si encarnando nubes errantes careciéramos de sustentabilidad, y deambulamos mutándonos perpetuamente entre lo que en este instante parecemos y lo que aparentamos un ínfimo tiempo después. Nunca llegamos a pertenecer a nada, somos privación, negación, escasez…mero mostrarse y ausentarse en la vaporización trágica
Aquel que se desgasta en gestos de finalidad político-social, deambula delimitando su no-ser, pero padece el síndrome de la deficiencia de ser, incapaz de decir o mostrar quien es. La carencia de identidad, no acotada por negación del no ser, es una de las fragilidades que más vulnerables hacen al individuo actual, ávidos y susceptibles
