La vida es, como aseveraba Nietzsche, un eterno retorno a los conflictos básicos del que no podemos zafarnos sin negar la vida y entregarnos al desencanto, la decadencia y la desesperación. Quien afronta sus crisis internes y no huye, se fortalece, se empodera y alcanza la sabiduría de querer vivir a pesar de cómo se manifieste la vida. Y no solo por su poderío sino también porque se ha liberado de la ira y el odio a través del perdón, esa gangrena interna que nos corroe hasta la destrucción –y esto ya no lo vio Nietzsche que solo de oírlo se le hubiera puesto el bigote de punta-

el no perdón como respuesta al daño causado, es reposo de tu daño que te encarna y te enseña a vivir con mas cautela, el autor que provoca dolor a otro no merece ser salvado y aquel afectado por ese dolor provocado sin consentimiento esta en todo derecho a renunciar a ese perdón, es por esto que el daño excite y vivirá por siempre, y el perdón si no se castiga es y sera pan de cada día en los seres humanos, el autor del daño realizado no tiene ninguna intención de reparar, solo lo hace por instinto de ser obediente a su maldad, una maldad por ansias de ser mejor en condiciones totalmente diferente y frustraciones en su vida de no poder conseguir su propia felicidad, y esto lo lleva a ser malvado en su actuar.
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Gracias por leerme y comentar….
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