Etiquetas

Podemos tener tentaciones de escribir sobre cuestiones que no merecen más letras de las que ya se han vertido –por ejemplo la serie Merlín-, dejarnos arrastrar y espolear por lo que los grandes medios sitúan como centro del debate público mediante “realities shows” que desvirtúan al extremo la realidad cotidiana para hacer de ella un espectáculo atractivo. Y creer ingenuamente que estamos incidiendo en las cuestiones decisivas cuando están desviando lo esencial hacia cuestiones menores e inverosímiles.

La cuestión neurálgica sobre si la filosofía debe formar parte de los planes de estudio en secundaria y con qué función y por tanto profundidad y extensión, no tienen nada que ver con la parodia antieducativa que nos brinda Merlín e irreal, en muchas de las situaciones que se dan. Así que, TV3 ha realizado un intento de aumentar su audiencia en su provecho pero entiendo que poco importaba lo que se debate en relación a la implantación de la LOMCE.

Esto podría darse con otros problemas de interés social que por supuesto las televisiones no se atreven a abordar-la educación es siempre la “maría” contra la que todo el mundo opina y se puede arremeter impunemente- ¿Qué tal una serie que plantease cómo se vive en la sociedad catalana la cuestión del independentismo actualmente? ¿Y otra que abordase el problema sanitario, y de sus recortes, en relación a la percepción de progresiva privatización que tiene el ciudadano? ¿Y otra que analizará el problema de la inmigración en las últimas décadas y el de la pobreza sistémica conjuntamente?

Ciertamente, propuestas de series hay, pero ninguna que pueda cuestionarla la gestión de un gobierno obsesionado por una sola cuestión que tiene abandonado el gobierno del pueblo por la consecución del autogobierno. A este paso, habrá poco pueblo que gobernar si en algún momento consiguen la independencia.

Aunque la televisión y la radio catalanas estén ejerciendo un papel decisivo en la manipulación de masas, como ejemplo paradigmático el NODO dirigido por Tony Cruanyes, también es cierto que generan rechazo ante la evidencia que trata a todos los catalanes como si fueran una sola voz, ignoran la diversidad y la pluralidad y menosprecian a los catalanes que ven el presente y el futuro de Catalunya haciendo un recorrido político diferente.

Por esto, y muchas cosas más –como los casos de corrupción política en la era Pujol que ignoramos que alcance tuvo, y no parece haber verdadero interés judicial ni político en desvelarlo- es fácil desviar la atención con frivolidades que tengan atractivo para el  público, junto con menudencias de agravios a los que acostumbran a dar importancia y a hacer bandera política, cuando existen quizás otros agravios más serios contra todos los catalanes que ellos consienten y hacen que pasen desapercibidos ¿por qué hay comunidades que tienen prestaciones sanitarias que aquí ni las soñaríamos y listas de espera no tan largas?

Así, la pasión en el momento de escribir no debe dejar desviarnos de lo esencial y perdernos en menudencias y frivolidades,  porque hay circunstancias en que tal vez debamos de ser la voz crítica que clama en el desierto.