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El odio se inocula en las masas con insistencia y perspicacia, voluntaria y contra la supuesta voluntad. Una vez contaminada circula como un virus que no acepta resistencias, ni contrariedades o cuestionamientos porque ante estos se ceba especialmente generando confrontaciones febriles de difícil resolución.

Sabemos que los virus no tienen cura, que requieren su tiempo de desarrollo y desaparición. Pero un virus como el odio escampado entre todo un pueblo, que incluso lo ha fracturado, ¿cuántos años de evacuación precisa?