¡Cuidado con Heráclito!

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Amanece suave y lentamente, como cada día. Nada del mundo altera este devenir heraclitáneo, este ciclo de contrarios que, por ende, contiene en sí todo conflicto existente. De tal modo hay día, porque hubo noche; y bajo este parámetro dialéctico parece que debamos asumir que hay judíos reivindicando la ciudad de Jerusalén, porque de igual forma hay palestinos. Y los excesos verbales del pato Trump no son más que vericuetos para estimular esa dialéctica de contrarios que sostienen lo existente. Que alcanzará la Justicia con el equilibrio en esa lucha de opuestos: utópico, siempre.

Me pregunto quién quiere una existencia así. 

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