Dádiva

Desde una intimidad grata que solo puede lograrse allegando a los auténticamente queridos -sean los que sean ya que eso no debería estar escrito- la madrugada cobija descansos, apacibles suspiros y una solidaria y placentera concordia psicosomática. Dichosa dádiva esforzada con tesón desesperanzada, pero al fin merecida dádiva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s